PRISTINO (Eduardo Dato, 8)

En el barrio de Almagro, acaba de abrir sus puertas un restaurante que recupera el ambiente cálido y la oferta sencilla, reconocible y a precios ajustados de las casas de comidas de antaño

Su nombre, Prístino, significa primigenio, original, lo que no cambia; y así es su cocina, un compendio de los platos madrileños más tradicionales: callos, lentejas, potaje, pisto, bacalao, rabo de toro, peras al vino, etc.

La carta se completa a diario con sugerencias al dictado de la estación: ahora se pueden encontrar setas y verduras de temporada, reconfortantes platos de cuchara y carnes de caza.